Una capa propia entre las señales del negocio y los modelos de IA.
El nodo Atarla está diseñado para conectar el trabajo, conservar contexto útil cerca del negocio y coordinar agentes con límites visibles.
El nodo conserva el centro operativo.
Las señales entran a un nodo controlado por el cliente. Ahí viven el contexto, las políticas y los permisos. El sistema puede enviar tareas seleccionadas a cómputo externo cuando la política lo permite.
Una pila organizada alrededor del control.
Herramientas, llamadas, dispositivos, horarios, inventario y pagos.
Cómputo local, memoria de trabajo, permisos, políticas y observabilidad.
Roles definidos, acceso reducido, revisión y caminos de recuperación.
Modelos externos usados por intención, no como valor predeterminado.
Acciones potentes deben seguir siendo legibles.
La dirección de seguridad de Atarla se basa en confianza cero, mínimo privilegio, aislamiento, observabilidad, contención y recuperación. El objetivo no es prometer un sistema infalible, sino limitar el alcance de un fallo y hacer las acciones auditables.